Si por el 1800 hubiera existido el Hotel Rosa dos Ventos, seguramente la realeza lo habría elegido como morada.
Son cerca de 6 mil metros cuadrados construidos, siendo este metraje apenas el 0,6% de toda la propiedad. Los edificios principales, todos de estilo alpino, se reparten holgadamente dentro del paisaje conformado por sierras, un lago de montaña abastecido por nascientes y aguas pluviales no poluidas y abundante vegetación, intacta, gracias a que el Presidente Getúlio Vargas declaró a la región como Reserva, en 1939.
