La piedra de Arpoador es famosa por ser el mejor lugar para ver la puesta del sol. Todas las tardes, un buen número de personas buscan un lugar entre las rocas y esperan para aplaudir el momento en que el sol desaparece sobre el mar o detrás del morro Dois Irmãos (según la época del año, en verano el sol cae en el agua, en cambio en invierno se lo ve descender por las montañas o entre los edificios de Leblon).
La vista desde la piedra es espectacular. Alrededor, además de los surfers que siempre frecuentan esa parte del mar, hay varios pescadores. Arpoador significa "pescador con arpón", y la zona es conocida por la abundante cantidad de peces que hay por allí. A la derecha, la angosta playa es frecuentada por familias y principalmente por moradores de la Favela Cantagalo, que se ve desde lo alto del Parque Garota de Ipanema, localizado al lado de la piedra de Arpoador.
En el área de playa frente al hotel Arpoador Inn -que tiene un bar y restaurante muy recomendable con mesas sobre la calzada- se suelen juntar jóvenes, artistas, bohemios y alternativos, hasta el anochecer.
Hacia la izquierda de la piedra de Arpoador, la pequeña Praia do Diabo -que debe su nombre al tamaño de sus olas- es mucho más tranquila que la del lado derecho. De mañana se juntan los fanáticos del frescobol o tenis de playa (allí también se dan clases de este deporte) y en el extremo izquierdo hay una plataforma de aparatos de musculación, donde los cariocas acostumbran a tornear aún más sus deslumbrantes cuerpos.
El Parque Garota de Ipanema sirve de pasaje entre Copacabana y la playa de Arpoador. En verano suele haber recitales y en su parte más alta hay un mirador. Más allá de la vista diferente que se tiene de Ipanema y Leblon, el mirante cuenta con dos pistas de skate para profesionales, completamente grafitadas. Se accede por la puerta del parque más próxima a la Pedra do Arpoador, subiendo por una rampa empedrada y luego un camino de tierra. Si bien hay vigilancia, como el lugar no es muy visitado, se recomienda no llevar nada de valor.


